miércoles, 30 de noviembre de 2011

CUANDO LO IMPORTANTE NO ES EL FUTBOL

Este es un momento muy triste en la breve historia de este blog. Lamentablemente el domingo por la mañana se conoció la triste desaparición de un gran deportista. El actual seleccionador galés, Gary Speed, apareció ahorcado en su domicilio. Para los amantes del futbol británico era un nombre familiar. Como jugador disfruto la friolera de 677 partidos en el Leeds, Everton, Newcastle, Bolton y Sheffield United, donde se retiró a los 41 años y donde comenzó su carrera como técnico.


Uno no puede explicar con palabras lo que sintió al conocer la noticia. Para el gran público probablemente su nombre no era conocido, no era un jugador mediático, pero para muchos era una especie de mito. Era muy fuerte pero con una gran clase. Fue el jugador de campo que más veces vistió la camiseta de su selección, tan solo superado por el guardameta Neville Southall. Además estaba intentando llevar por fin a la selección de País de Gales por fin a la fase final de un gran evento futbolístico. Por desgracia él no lo verá.


Estos días están llegando mensajes de dolor desde muchos lugares. Tanto compañeros como antiguos rivales muestran sus condolencias por este trágico suceso. La mayoría no se lo cree. Era una de esas personas que se preocupa por sus compañeros incluso cuando ya dejan de serlo.


¿Qué puede llevar a un hombre joven, de éxito, con toda una vida por delante, a tomar una decisión tan drástica? ¿Qué puede pasar por la cabeza de un ser humano para tomar una solución semejante? Yo no tengo las respuestas, pero desafortunadamente el nombre de Gary Speed se une al de otros futbolistas que decidieron que ya lo habían hecho todo aquí y que no les quedaba nada más por aportar. Me viene a la memoria el nombre de Robert Enke, o más recientemente el de árbitro Babak Rafati( si bien este no consiguió su objetivo).

Aparentemente tienen en común que no soportaron la presión. No aguantaron las críticas, estar constantemente en el ojo del huracán y perdieron la batalla. Hoy en día los deportistas de élite están sometidos a presiones brutales de todo tipo. Unos lo aguantan como pueden. Pero está claro que hay algunos que no lo soportan. ¿No estaremos estrujando demasiado a los protagonistas de este negocio en que se ha convertido el fútbol?

Desde aquí sólo he pretendido rendir un pequeño homenaje a ese gran futbolista que descubrí cuando jugaba en el Newcastle. Era de la clase de deportistas que cumplen brillantemente en el campo, aunque los grandes focos no le alumbren, pero sus hinchas sabían que siempre podían contar con él. 

¡¡Hasta siempre Gary!!

martes, 8 de noviembre de 2011

EL MILAGRO DE LAS URRACAS

Han pasado ya unos días desde la última jornada de liga. Ahora toca el periodo reservado para las selecciones nacionales. Los internacionales abandonan las preocupaciones cotidianas de sus respectivos clubes y se preparan, algunos, para la gran lucha por entrar en la próxima Eurocopa de Naciones que se celebrará en Ucrania y Polonia.

He querido dejar pasar unos días antes de analizar al equipo revelación de la Premier League inglesa. Se trata del Newcastle United. El equipo del norte del país es un equipo “simpático”. Aquí en Bilbao se le tiene cierto cariño desde una eliminatoria de la antigua Copa de la UEFA. Corría el año 94 y aquella eliminatoria dejo un gran sabor de boca en el botxo.

Tras el partido disputado el sábado, saldado con victoria ante el Everton, el equipo se ha situado en la tercera posición. En lo que llevamos de liga todavía no conoce la derrota. Hecho este que sólo comparte con el líder, Manchester City. Ahora mismo se encuentran en zona de Champions League

Está por ver si después del parón de las selecciones mantiene esta posición. El equipo visitará consecutivamente a los dos equipos de Manchester. Primero el City y luego el United. Si esto no fuese suficiente, después recibirá al Chelsea. Es decir, se medirá a los tres máximos favoritos al título. Pero esto es el futuro. Veamos que ha ocurrido hasta ahora.

El final de la pasada temporada ya fue desilusionante en St. James’ Park. En el mercado invernal la directiva vendió a la gran estrella del equipo: Andy Carroll. Días antes también había salido del equipo el entrenador que tan sólo una temporada antes lograba el ascenso desde la segunda categoría: Chris Hughton.

El sustituto fue un desconocido para el gran público llamado Alan Pardew. Con él en el banquillo acabaron la temporada en una mediocre decimosegunda posición. Por si esto fuera poco, surgieron rumores en los que se ponía en tela de juicio el control que tenía sobre sus jugadores el manager inglés.

Con una situación un tanto enrarecida llegó el periodo estival. El equipo apenas se reforzaba y para colmo vendía a sus mejores y más carismáticos jugadores como Joey Barton, Kevin Nolan o el español José Enrique. Incluso el más polémico de ellos, Barton, expreso en la prensa su incredulidad y asombro por la extraña política de fichajes de la entidad.

Para compensar estas bajas llegaron Yohan Cabaye, que realizó una gran campaña con el Lille, Demba Ba, quién no pudo evitar el descenso del West Ham o el también francés Sylvain Marveaux. A los ojos de los aficionados magpies   estos nombres parecían insuficientes y se veían avocados a una temporada llena de sufrimiento e interrogantes. ¿Quién se va a echar el equipo a la espalda en los momentos difíciles? ¿Se aclimatarán los jugadores provenientes del otro lado del canal?

Con este panorama comenzó la liga. Y nada más comenzar, más incertidumbre. En el primer partido contra un Arsenal en horas bajas, el equipo no consiguió más que un frio empate a cero. No era la mejor manera de afrontar un derby contra el odiado Sunderland. Pero aquí comenzó a cambiar el panorama. Un solitario gol de Ryan Taylor dio la victoria al Newcastle. A partir de aquí el juego del equipo ha dado un giro radical. Se nota al equipo con una fe ciega en sus posibilidades. El juego desplegado hasta el momento tal vez no haya sido muy espectacular, pero resulta totalmente efectivo. Se trata de un conjunto sin fisuras en el que nadie desentona. Todos están totalmente implicados y encima están demostrando tener pegada. En este apartado está destacando Demba Ba, aunque sin desmerecer la aportación de Leon Best. En la creación de fútbol un nombre: Yohan Cabaye, que ha disipado las dudas que se podían tener sobre su rendimiento y se está echando el equipo a sus espaldas.


Estos resultados han conseguido que los aficionados de las urracas vuelvan a sonreír. Recuerdan los ya lejanos días felices en los que disfrutaban de la magia de Peter Beardsley y los goles de Alan Shearer. Tal vez los nuevos tiempos no sean tan gloriosos pero lo que ya han disfrutado no se lo van a quitar. El próximo mes de competición será decisivo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

ASI NO SIGNORE AGNELLI

La semana pasada leí con cierto desagrado la noticia de que la próxima temporada Alessandro Del Piero no seguiría en la Juventus de Turín, a pesar de que le queda un año de contrato. Lo peor vendría después al descubrir como se había producido la noticia. ¡Se había dado en una junta de accionista del club!

Yo soy de los que piensa que el fútbol de élite está pensado como un negocio. Un gran pastel del que muchos quieren su parte. Pero pensaba que todavía quedaba algún resquicio para el romanticismo. Pensaba que todavía se cuidaban las formas y aún más a los protagonistas principales de este “negocio”, los futbolistas.

En Italia hay casos en los que unos pocos jugadores han trascendido a sus propios clubes. Entidades enormes como el Milán, la Juventus o la Roma han visto como los nombres de Paolo Maldini, Alessandro Del Piero y Francesco Totti se han convertido en la Bandiera. Ellos son el club. Representan la esencia y los valores de sus equipos por sí mismos.

En el caso del primero de ellos tuvo una despedida como la que se merecía. Una despedida grandiosa en la que los tifosi pudieron despedirse del Gran Capitano. Espero que en el caso de Francesco Totti, los nuevos propietarios tengan un especial cuidado con “el Emperador”. Creo que será así porque ya se han dado cuenta de que la Roma y Totti son especiales.

Volviendo a la Juventus, el Señor Andrea Agnelli se ha equivocado. El actual presidente de la entidad turinesa ha actuado con el equipo de fútbol como si fuese una más de sus empresas. No se ha dado cuenta de que en el deporte en general, y en el fútbol en particular existen muchos aspectos que afectan al desarrollo de una temporada y de un equipo.

Me parece que tal vez ha pecado de juventud. A sus 35 años ha intentado revolucionar la forma de hacer las cosas en una entidad centenaria. Proviene de una gran familia,  dueña de la Fiat y varios de sus familiares también han sido presidentes (si Giovanni Agnelli levantase la cabeza…). No voy a poner en duda su gran currículum académico y empresarial, o que sea un genio para los negocios, pero insisto, en el mundo del fútbol las cosas son diferentes. Una generación entera de hinchas bianconeros no han visto a su equipo sin la presencia del 10. Incluso en los peores momentos del “Moggigate” y del descenso, él se mantuvo fiel.


El propio Del Piero ya ha anunciado que hará todo lo posible por cumplir su contrato con la Vecchia Signora. Particularmente me gustaría que así fuese y que pueda acabar su carrera como se merece.  Si esto no ocurre, tal vez podría volver al club de su tierra. Si el Pádova asciende a la Serie A, ¿por qué no contar en sus filas  con el gran Alessandro? Soñar es libre.

martes, 25 de octubre de 2011

MALOS TIEMPOS EN MAGUNCIA

Hace un año se vivían tiempos felices en Mainz. El equipo de la ciudad estaba en lo alto de la clasificación. Tan sólo había cedido ante el empuje del, a la postre campeón, Dortmund y el Hamburgo. Además había vencido a grandes equipos como el Bayern Munich, el Stuttgar, el Wolfsburgo, el Kaiserslautern, el Werder Bremen, el Koln y el Hoffenheim.

Durante siete jornadas estuvo soñando con batir el record de victorias consecutivas en la Bundesliga. Finalmente no pudo ser pero este gran arranque de competición le sirvió para afianzarse en lo alto de la clasificación.

El equipo era dirigido por un técnico joven, valiente, arriesgado y al que no le gusta especular con el resultado. Se trata de Thomas Tüchel. Se podría decir que pertenece a la nueva escuela de técnicos jóvenes alemanes. Ahí estarían también Jurgen Klopp o Robin Dutt. Este entrenador fue el principal valedor de dos jugadorazos como Andre Schurrle y Lewis Holtby. Al final de la campaña ocuparon un merecidísimo y meritorio quinto puesto. Esto les permitió jugar por primera vez la Europa League.

Tras el verano, movido como casi siempre en un equipo modesto, muchas fueron las caras nuevas que aterrizaron en el equipo. Además estrenaron campo nuevo. Se mudaron del Am Bruchweg al modernísimo y coqueto Coface Arena. Todo hacía pensar que el equipo seguiría creciendo. De nuevo llegaron nuevos e ilusionantes fichajes como Anthony Ujah,  Maxim Choupo-Moting o Christian Baumgartlinger para sustituir a los anteriormente citados Schurrle y Holtby, además de a un fijo en las alineaciones como Christian Fuchs.

La temporada comenzó mal. No fueron capaces de ganar al Gaz Metan de Rumanía y quedaron eliminados demasiado pronto de la Europa League. Todo el trabajo y el esfuerzo de la temporada anterior tirados por la borda en un par de partidos. La liga comenzó de manera brillante y esperanzadora con dos triunfos sobre el Bayer Leverkusen y el Friburgo. Después tan solo tres empates. El resto derrotas. Lo más preocupante es que han dejado escapar demasiados puntos de su estadio. La temporada pasada pocos equipos sacaron algo positivo de su visita a Mainz. No es que el nuevo campo sea más frio que el anterior porque los hinchas continúan llenándolo y animando. El ambiente sigue siendo espectacular.



En cuanto al juego, Tüchel sigue planteando los partidos de manera valiente y ofensiva. Salen siempre a ganar. Evidentemente las piezas no son las mismas y se echa mucho de menos a algunos jugadores. Para mí, aparte de las estrellas se añora a Christian Fuchs. Es un jugador de notable. No sobresaldrá pero siempre mantendrá su rendimiento. Es de los que nunca falla y para el técnico era un fijo. Su sustituto todavía no ha conseguido llegar a su nivel.

Otros que tenían que haber dado un paso adelante, no lo han hecho. Aquí entraría el intermitente Ivanschitz. Es un jugador de mucha calidad pero ya el año pasado fue muy irregular. Otro jugador por el que se apostó fue Marcel Risse que no está rindiendo al nivel esperado.

Todavía es pronto y hay que esperar que los nuevos como Ujah o Choupo-Moting den ese pequeño salto de calidad que de ellos se espera. También se espera como agua de mayo la recuperación de Adam Szalai. El húngaro se lesionó de gravedad y todavía no ha debutado. El equipo necesita su garra y su personalidad. 

Por último destacar otro problema. Esta temporada se ha perdido una de las virtudes de este equipo: Su fiabilidad defensiva. Lo que el año pasado era contundencia y seguridad, este curso se ha convertido en nervios y fragilidad. El entrenador ha intentado cambiar algunas piezas e incluso el sistema defensivo, pero sin resultados. Además el equipo se va muy hacia delante, dejando desguarnecida la zaga. El hecho de ir a por los partidos ha originado gravísimos errores en defensa que los rivales han sabido aprovechar. Parecía que no les valía el empate y eso les ha llevado a perder los tres puntos.


Cabe esperar la reacción de un equipo joven guiado por un técnico osado. Seguro que los resultados regresarán al Coface Arena. Este cambio llegará de la mano de la última perla de la factoría Tüchel, Nicolai Müller, jugador de banda izquierda con mucha velocidad y calidad en sus botas. 

lunes, 17 de octubre de 2011

EL DERBY DE LA CIUDAD DEL ACERO

La Inglaterra futbolística vivía ensimismada el gran clásico entre el Liverpool y el Manchester United. Anfield vibró con el renacer del corazón red en un escenario casi perfecto que incluyó un magnífico gol de falta.

Bueno, tal vez no toda Inglaterra estaba centrada en ese partido. A apenas 2 horas de Liverpool, en el centro del país, Sheffield se preparaba para el denominado “Derby de la Ciudad del  Acero”. Dos temporadas después se iba a vivir de nuevo este derby antiquísimo. Su primera edición se disputó el 15 de Diciembre de 1890. Desde entonces se han disputado un total de 126 encuentros oficiales (incluyendo el disputado este domingo). Tradicionalmente es un encuentro muy disputado con 45 victorias de los Blades por 41 de los Owls.

Sheffield es una ciudad industrial de esas que no suelen aparecer en las guías turísticas. Pero como se percibía en el film de 1997, Full Monty, respira fútbol por los cuatro costados. Incluso en los duros años 80 en los que la crisis del metal sacudió la ciudad, el fútbol se convirtió en la única válvula de escape.

Hoy en día los dos clubes de la ciudad, los Blades del United y los Owls del Wednesday, viven lejos de los focos mediáticos del primer nivel. Hasta hace dos temporadas  disputaban la League Championship, aunque primero unos y después otros, se han visto relegados a la League One. En este tercer nivel del fútbol profesional inglés se encuentran en los lugares altos de la clasificación, siendo de los favoritos para lograr el ascenso, o al menos disputar el play-off.

Ayer domingo 28.000 almas llenaban los graderíos de Bramall Lane. El encuentro se disputó a las 12:00 horas británicas. Teniendo en cuenta la hora y la categoría en la que se encuentran estos dos ilustres conjuntos, el ambiente era el de las mejores ocasiones. Los seguidores locales se las prometían muy felices con el 2-0 que figuraba en el marcador en el minuto 20. Los goles de Quinn y Evans levantaron  a la hinchada local. Pero en los instantes finales del partido, los goles de O’Grady y Madine, llevaron el empate al marcador y la desilusión al equipo local. De nada sirvieron las quejas del meta local Simonsen por una posible falta en el segundo gol.


Este derby, lleno de pasión y de fuerza, rodeado de un ambiente que para sí quisieran otros equipos de superior categoría, incluso dentro del mismo fútbol británico, refrenda que el juego en las islas se vive de un modo especial. Que incluso en un tercer nivel, casi 30.000 personas son capaces de llenar un estadio para animar hasta la extenuación a su equipo. Da igual en que categoría esté, que le seguirán apoyando. Este es el verdadero espíritu de este deporte.

miércoles, 25 de mayo de 2011

TODOS A WEMBLEY

Se acerca el final del fútbol al máximo nivel en Europa. Todavía nos quedarán emociones, sobre todo en Sudamérica. La Libertadores está en semis, acaba de comenzar el Brasileirao más impresionante de la historia y en unos días comenzará la Copa América en Argentina.

Pero en Europa la temporada se acaba el sábado. Todo el mundo mirará a Londres, a la finalísima de la Champions. A mí me gustaría mirar al mismo sitio, al mítico Wembley, pero unos días más tarde. El lunes 30 se jugará uno de los partidos más ilusionantes que se pueden disputar en las islas británicas. Se enfrentarán en la final del play-off de ascenso a la Premier el Swansea City y el Reading.

Tras una temporada larguísima y durísima dos equipos, el QPR y el Norwich han regresado a la Máxima categoría directamente. El tercer puesto en la élite se lo han disputado cuatro equipos ( los clasificados entre el tercero y el sexto) en unas semifinales a doble partido y una final que se disputará en el estadio más importante del país.

Recuerdo la final del año pasado entre el favorito Cardiff City y el Blackpool. Wembley estaba abarrotado por las dos hinchadas. Al final el modesto Blackpool consiguió el premio. Jugarían con los mejores. El ambiente fue increíble, sólo alcanzable en un lugar donde el fútbol es tan amado. Un país donde los estadios están llenos cualquier día y a cualquier hora, y donde las estructuras de los clubes más modestos son ejemplares.

Este sistema de play-off puede parecer injusto, pero se gana muchísimo en emoción. De hecho, en países como Italia o España ya se ha copiado este sistema. Lo que no me parece nada bien son otros casos como el belga o el griego, donde el sistema post-liga es bastante complicado y poco justo con lo conseguido durante toda la liga.

Volviendo a Inglaterra, me gustaría resaltar el nivel del Championship. En esta segunda categoría se puede encontrar uno con antiguos campeones de Europa (Nottingham Forest) o clubes que no hace tanto maravillaron por su juego (Leeds United), aunque luego tuviesen serias dificultades económicas. La lista de históricos se completaría con nombres como Sheffield United, Derby County, Cristal Palace, Portsmouth o Middelsborough.  Todos estos conjuntos hacen que la temporada sea dura y que la competición sea muy igualada.

Esta temporada el campeón ha sido el QPR, quien de la mano del mediático Adel Taarabt ha conseguido brillantemente el primer puesto. Se podría decir que ha dominado el campeonato. En segundo lugar se coló casi al final el Norwich City de la mano de Paul Lambert. En este equipo ha jugado cedido el español Dani Pacheco.

Para los play-offs se clasificaron los dos equipos galeses, Swansea City y Cardiff City, el histórico Nottingham Forest y el Reading, que cuajó una más que aceptable FA Cup siendo eliminado por el que sería campeón en cuartos de final. El partido de ida de ambas semifinales fue bastante duro, con un empate a cero en ambos casos. Desde el principio se especuló con una final entre los dos equipos galeses y ya se pensaba en 80.000 galeses invadiendo Londres. El sorteo parecía propicio. El Swansea cumplió contra el Forest, pero en Cardiff, el Reading sorprendió y se plantó en la final.

La verdad es que no hay un favorito claro. El Swansea lleva a cabo un fútbol combinativo y de toque con jugadores imaginativos como Leon Britton o Stephen Dobbie, además de los españoles Andrea Orlandi o Angel Rangel. El Reading por su parte practica un fútbol más directo y destaca sobre todo su delantero y goleador Shane Long.

Es un partido complicado de predecir. Lo que sí es seguro es que el espectáculo, el colorido y la emoción estarán garantizados. Para los amantes del fútbol británico este es un evento que no se pueden ni deben perder... a pesar del horario. Las cuatro de la tarde.

jueves, 10 de febrero de 2011

EL CORAZON DEL LEON

El Athletic de Bilbao vuelve a estar de moda. Hacía mucho tiempo que no se encadenaban cuatro victorias consecutivas en Liga. Los más optimistas van a por la quinta, aunque sea en un campo de malos recuerdos como es el Ono Estadi. Es cierto que el equipo goza de una buena renta respecto al siguiente clasificado, pero no es la primera vez que se vende la piel del oso antes de cazarlo.

En esta ocasión los aficionados de la Catedral pueden estar confiados. No sólo por el juego visto en los últimos encuentros, sino también por la actitud de los jugadores. Es de elogiar el hecho de llegar al minuto 80 de partido con el resultado bien encarrilado y que todo el equipo corra y presione como si el partido no estuviese resuelto.

Además, en los últimos  choques se está viendo un juego distinto. Ya no sólo se busca el juego directo buscando a Fernando Llorente. Ahora aparecen otros futbolistas capaces de asociarse entre si buscando la portería rival. En esta mejora merece ser destacado el jovencísimo y descarado Iker Muniain, que parece que está explotando definitivamente.

Todo esto me sirve para escribir sobre el último gran capitán rojiblanco: Julen Guerrero, otro de los “letissieres”  que me animaron a escribir este blog. Julen ha sido todo un ejemplo para una generación entera de chavales que soñaba con llegar al primer equipo como lo hizo él. Debutó en Primera División de la mano de Jupp Heynckes ante el Cádiz. Fue en Septiembre del 92.

A partir de ahí una carrera meteórica en el club de su vida, debutando al año siguiente con la selección española. Tenía 19 años y todo el mundo le veía como el futuro crack que demostró ser. No solo por que hiciera oídos sordos a los cantos de sirena provenientes de Italia y se quedase en el club de sus amores, también como persona ha sido un ejemplo para todos. Por las calles de toda Vizcaya se veían las camisetas con el 8 del Capi.

Todo eran ilusiones y alegrías en esta época. El Athletic alcanzó un subcampeonato liguero (temporada 97-98) y al año siguiente jugó la Champions League. Además el equipo desplegaba un fútbol alegre y vistoso. Julen desempeñaba un papel importantísimo y llegó a ser una de las estrellas del Campeonato. Destilaba clase y velocidad mental a la hora de buscar la mejor opción. No era un jugador potente físicamente, pero a lo largo de su carrera metió un buen número de goles con la cabeza. Siempre bien colocado y sobre todo muy inteligente en el terreno de juego.

Pero todo empezó a cambiar en el año 2000. Paulatinamente fue perdiendo peso dentro de la plantilla, hasta convertirse en un jugador residual, apenas utilizado por el entrenador de turno. En esa época dio sus últimas clases magistrales tanto dentro como fuera del campo. Dentro como por ejemplo en un partido contra Osasuna, en el que culminó la remontada con el gol del triunfo. Y fuera, donde a pesar de su cada vez más patente ostracismo, nunca levantó la voz ni hizo nada que pudiese dañar a su club.

La afición estaba totalmente volcada con él y se lo demostraba cada vez que salía del banquillo a calentar en la banda, así como en Lezama, donde siempre tenía una sonrisa amable con cualquiera que se le acercase para sacarse una foto o pedirle un autógrafo. Por eso y por un montón de gestos siempre estará en el corazón de todos y cada uno de los seguidores del Athletic. Todos recordaremos sus lágrimas y su voz entrecortada el 11 de Julio de 2006 al anunciar su retirada. Seguramente se merecía otro escenario mejor que la fría sala de prensa de Lezama. Un sitio donde pudiese recibir todo el cariño y la admiración del que había sido durante años su público.

Una gran afición que es capaz de aplaudir en La Catedral, en su propia casa, a un equipo que ha sido superior al suyo propio.

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